Cuando empecé la escuela primaria, mi mamá descubrió que por las tardes se impartían clases de ballet en el mismo colegio. Sin saberlo, ese sería el comienzo de un viaje que me acompañaría durante toda la vida, lleno de aprendizaje, práctica y disciplina.
Cada final de curso participábamos en un festival de danza donde compartíamos con nuestras familias todo lo aprendido, interpretando obras clásicas como El lago de los cisnes o La bella durmiente. Aquellas primeras experiencias sobre el escenario despertaron en mí una pasión que nunca dejó de crecer.
Con el deseo de profundizar en mi formación, audicioné para ingresar en la Escuela Nacional de Danzas de Buenos Aires. Allí recibí una educación artística integral, orientada a la interpretación, la enseñanza, la exploración del movimiento y la creación coreográfica.
Más adelante continué en el Profesorado Nacional de Danzas, incorporando conocimientos de pedagogía y psicología para adaptar la enseñanza a cada etapa de la vida. Al finalizar mis estudios obtuve el título de Profesora Nacional de Danzas Clásicas y Contemporáneas.
Ese mismo año ingresé al Ballet Folklórico Nacional de Argentina. Integrar una compañía de más de veinticinco bailarines me enseñó el valor del trabajo colectivo, la precisión del movimiento grupal y la importancia de transmitir emociones reales al público.
Fue dentro del Ballet Folklórico Nacional donde di mis primeros pasos en el tango. Gracias a las coreografías de Carlos Rivarola descubrí un universo fascinante, formándome con grandes maestros como Osvaldo Zotto y Lorena Ermocida, Corina de la Rosa y Julio Balmaceda, y Mingo Pugliese.
Con el tiempo audicioné para el reconocido musical Tanguera y fui seleccionada como cover del papel principal. Tras la temporada en Buenos Aires, giramos por Chile y España, participando en la inauguración del Teatro Alcalá en Madrid. Fue entonces cuando decidí establecer mi residencia en España.
Desde el 2003, me he dedicado con entrega a la enseñanza e interpretación del tango, participando en espectáculos como Conceptango, Tango mío y Piazzollísimo. Hoy mi mayor motivación es ofrecer un espacio donde cada alumno pueda descubrir el tango con confianza y desarrollar su propia identidad en el baile.